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domingo, 1 de abril de 2018

LA ILÍADA. AQUILES CONTRA HÉCTOR.




La Ilíada

Aquiles contra Héctor

   

     Nos encontramos paseando junto a las murallas de Troya, en el siglo XII A.C. Según la leyenda escrita por Homero, con el título de La Ilíada, cerca de cien mil guerreros griegos lucharon contra los troyanos para recuperar a la princesa Elena.

     Paris,hijo del rey Príamo de Troya, se enamoró de la princesa Elena, tanto que la raptó. Pidió ayuda a su padre y llevándose a la princesa Elena de Grecia, se protegió tras las murallas de Troya. 
     
     Miles de naves cruzaron el estrecho de los Dardanelos al mando de rey Agamenón y comenzó una batalla que duró más de diez años. Un enfrentamiento donde cruzaron sus armas  los mejores luchadores del mundo conocido. Destacaban por el lado griego el invencible Aquiles y por el lado troyano el valiente y astuto Héctor. 

     De Aquiles se decía que su madre lo sumergió, cuando era un bebé y a instancia de los dioses, en un aljibe cuyas aguas estaban bendecidas por los propios dioses. Al introducirlo en el agua lo sujetó por el talón de la pierna derecha, por lo que esta zona fue la única que no tuvo contacto con el agua divina.
    
     Gracias a esto, Aquiles era invulnerable menos en el talón de la pierna derecha. Aquiles era prácticamente inmortal.

     Aquiles estaba al mando de los mirmidones, un grupo de guerreros de élite muy temidos en toda Grecia. Eran guerreros imponentes, valientes y leales a su jefe Aquiles.

     Durante el transcurso de la guerra llegó un momento en que Aquiles decidió marcharse, pero un suceso inesperado hizo que cambiara de planes. Todo sucede porque su amigo íntimo Patroclo se puso la armadura de Aquiles retando en duelo a Héctor.

     Héctor, creyendo que era Aquiles,  aceptó el duelo y sin saberlo mató a Patroclo. El verdadero Aquiles, cuando descubre que han matado a Patroclo, reta a Héctor y lo mata, en venganza, al lado de las murallas de Troya, a la vista de todos los troyanos encabezados por su rey.

     Los dos grandes héroes se midieron en un colosal combate, propia de seres inmortales, a la vista de guerreros troyanos y griegos. Una lucha donde se cruzaron las espadas y los golpes sobre sus defensas eran de una fuerza e ímpetu tan brutal que se oía a lo largo de los miles de guerreros que asistían al duelo.

     A pesar de que se producían heridas a ambos contendientes, Héctor cada vez más débil, veía con preocupación cómo Aquiles se recuperaba con facilidad de sus heridas, porque era inmortal y esto decidió la lucha. Héctor, agotado, murió de forma honrosa en combate a manos de Aquiles, que así consiguió vengar la muerte de su amigo Patroclo.

     Aquiles, con soberbia y arrogancia, arrastró con su carro el cadáver del príncipe Héctor alrededor de las murallas de Troya, insultando así a todos sus habitantes.

     Permitieron los dioses que ante este acto de soberbia y orgullo, el príncipe Paris, dolorido por la muerte de su hermano Héctor, lleno de ira y congoja, tensara su arco y lanzara una flecha letal que se incrustó justo en el único lugar del cuerpo de Aquiles que no estaba protegido por los dioses. De esta manera, en un solo día, los dos grandes héroes sucumbieron. Ambos recibieron los máximos honores tras su heroica muerte.

     El próximo paseo por la historia será la lucha del pequeño David contra el gigante Goliat....


sábado, 31 de marzo de 2018

TARTESSOS: EL DORADO DE LA ANTIGUEDAD.



PASEOS POR LA HISTORIA

TARTESSOS
El Dorado de la Antigüedad


     Le llamaban "el Dorado de la Antigüedad", uno de los últimos enigmas por encontrar. Nos referimos a Tartessos, el primer gran reino que hubo en la península ibérica, en opinión de algunos historiadores.
     
     Los griegos conocieron y escribieron sobre Tartessos. Los encontramos en el sur de la península ibérica, aproximadamente en el año 1.200 A.C., hace ya más de treinta y dos siglos. Adolf Schulten, un arqueólogo, historiador y filólogo alemán, célebre por sus investigaciones sobre Tartessos en España, creía que los Tartessos procedían de pueblos etruscos y cretenses. Otros investigadores creen que procedían de habitantes del norte de África o incluso griegos expulsados de su tierra. Yo prefiero creer que eran habitantes autóctonos de la península.

     En aquella época, la península ibérica era rica en minas de oro, plata y otros metales preciosos. ¿Lo podéis imaginar? Un mar de encinas sobre imponentes montañas y fértiles campiñas regadas por caudalosos ríos como el Guadalquivir.

     Los Tartessos mantenían un intenso comercio con griegos y fenicios a través del mar Mediterráneo, la gran vía de comunicación de esa época antigua. En el año 1.100 A.C., los fenicios fundaron Cádiz con el objeto de potenciar sus relaciones comerciales.

     Actualmente se sigue buscando la ciudad donde se encontraban asentados los Tartessos. Lo que sí se ha encontrado son diferentes asentamientos con restos arqueológicos, pero en ningún caso la gran ciudad a la que se referían los antiguos griegos. Hecateo de Mileto, Éforo de Cime, Herodoto (el padre de a historia), e incluso el gran filósofo Platón, todos ellos escribieron sobre este enigmático reino.

     Casi todos los investigadores están convencidos que Tartessos, de existir, se encontraría en la desembocadura del Guadalquivir. Más en concreto en el coto de Doñana entre Huelva y Cádiz.

     Pudo ser el propio comercio el que acabó con Tartessos. La rivalidad entre griegos y fenicios y una especial amistad con los griegos provocó la guerra con los fenicios. Adolf Schulten creía que la desaparición del reino Tartessos fue provocada por una terrible guerra hacia el año 500 A.C., con los fenicios o sus herederos los cartagineses.

     Tras la muerte de Adolf Schulten en 1960 se han encontrado restos arqueológicos y tesoros procedentes de Tartessos y seguramente queden muchos más por encontrar. Un ejemplo es el tesoro hallado en el cortijo de Évora con noventa y tres piezas de oro, plata y piedras preciosas o la colección de piezas tartésicas Cabello Mohedano expuesta en el museo arqueológico municipal de Cabra (Córdoba). El profesor D. Francisco Cabello, amigo de mi padre, siempre que hemos coincidido con él me ha hecho soñar con aquel mundo antiguo por medio de alguna de sus apasionantes historias.

     Me encuentro sentado a la orilla del río Guadalquivir, rodeado de árboles centenarios, quizás alguno testigo mudo de aquella civilización. Me incorporo y recorro los paisajes que me rodean y, en un ejercicio de imaginación, trato de ver a aquellos antiguos moradores de la península ibérica y siguiendo sus pasos poder encontrar alguno de sus magníficos tesoros.

     El siguiente paseo por la historia lo haremos a través de una obra maestra literaria, la Ilíada de Homero y dos de sus personajes: Aquiles y Héctor, dos guerreros que se enfrentaron...

viernes, 30 de marzo de 2018

TUTANKAMÓN. EL HOMBRE TRAS LA MÁSCARA DE ORO.




PASEOS POR LA HISTORIA

Tutankamón
El hombre tras la máscara de oro



     Hoy pasearemos por el antiguo Egipto, recorrido por el legendario río Nilo, hacia 1.300 A.C., donde reinó Tutankamón, proclamado como el hijo del Sol.

     Todo comienza con el descubrimiento de la tumba del joven Faraón por el arqueólogo Howard Carter, en noviembre  de 1922. Todo ello gracias a una expedición arqueológica financiada por un excéntrico aristócrata llamado Lord Carnarvon, el cual moriría junto con más de veinte personas en extrañas circunstancias. Así surgió la Leyenda Negra sobre la maldición de la momia.

     La muerte de Tutankamón fue un misterio. Murió muy joven, a la edad de diecinueve años, en el año 1.323 A.C. ¿Fue víctima de un asesinato por traición o, por el contrario, su muerte fue por causas naturales?

     Los investigadores están divididos. Los que defienden la hipótesis del asesinato consideran que el sacerdote Ay, junto con el general Horemheb, conspiraron para provocar su muerte. Durante una carrera de carros propuesta por Ay y tras un accidente provocado por un tercer carro, Ay lo golpeó en la cabeza, provocándole la muerte. Así, Ay consiguió ser Faraón y  tras su muerte le sucedió el general Horemheb. 

     En enero de 2.005 doce investigadores, utilizando un "scanner", llegan a una hipótesis diferente. Para ellos Tutankamón murió por una infección general de una herida que tenía en la pierna y que no cicatrizó bien. La fractura encontrada en la cabeza sería fruto de una mala praxis bien de los antiguos embalsamadores, bien de las manipulaciones realizadas por el equipo de Howard Carter. Defendamos una u otra hipótesis, el misterio siempre seguirá vivo en nuestra imaginación.

     Me encuentro a la orilla del río Nilo bajo un sol abrasador, buscando una acogedora sombra bajo la inmensidad de una pirámide, pisando una arena suave e infinita. Pienso en el enigmático Tutankamón y, en ese momento, sé con certeza que se seguirá investigando y escribiendo sobre el niño Faraón en los siglos venideros.

     Queridos amigos, el próximo paseo que os propongo será por la enigmática civilización de Tartessos.