Había una vez una niña llamada Luisa. Luisa tenía un oso de peluche. Era un regalo de sus
abuelos que se lo dieron antes de morirse. El 6 de marzo fue su cumpleaños y sus padres le regalaron una muñeca. Luisa tiró el peluche.
Cuando Luisa fue a dormirse, el muñeco se puso maldito y no dejó de hacer que Luisa tuviera pesadillas. Entonces, desde ese día, Luisa jugó con los dos muñecos.
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