Laura y Juan se llevaban muy mal. A su amiga Sonia no le gustaba que se pelearan.
Sonia intentó hacer una fiesta y les llamó a los dos para hacerles amigos, pero no funcionó. Probó con muchas cosas, pero no funcionaron.
Ya no le quedaba otro remedio. Entonces les encerró en una habitación. Se quedaron un montón de tiempo encerrados en el cuarto y al final hicieron las paces y nunca más se pelearon.
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